No está el patio para bollos. El Club Baloncesto Granada se encuentra tocando fondo. La derrota en casa ante el Lagun Aro (68-75) y la victoria del Meridiano Alicante ante el Gran Canaria (52-53) en la duodécima jornada de la Liga ACB pone a los pies de los caballos al conjunto entrenado por Trifón Poch. El técnico lo tiene complicado esta temporada. A los acuciantes problemas económicos por los que atraviesa la entidad nazarí, como consecuencia del peso de la crisis sobre su gurú y propietario, y el haber tirado con pólvora de rey (y por elevación) durante mucho tiempo sin calibrar con tino la elaboración de presupuestos, además de acostumbrarse a vivir de subvenciones públicas o 'semipúblicas', que ahora se niegan por estar las arcas de las instituciones más secas que la mojama, se ha traducido en incumplimientos en los pagos y en soportar embargos un día ... y al otro también. Las lesiones, para hurgar más, han hecho evidente la desequilibrada plantilla confeccionada para la temporada en curso con y sin la salida de Joe Ingles.
No, no se acepta Ingles como excusa. Excusa tampoco es que no haya jugado aún Mario Fernández, estaban más que avisados. Excusa no es la ausencia de un segundo base, pues cuando se fichó a Coby Karl se le presentó como escolta con capacidad para jugar de base... después de una jornada se dieron cuenta que era mejor utilizar como director de juego a Ingles. Excusa no es que Prestes viniera pasado de peso y sin cuidarse después de una complicada lesión, eran conscientes. Excusa no es que ahora se sostenga que Andre Owens no es base; llegó para cubrir ese puesto, aunque sea un 'dos' o 'dos y medio' cuando en entrenador públicamente había solicitado un 'dos' y un 'tres'. Excusa no es que los que venían para jugar calienten banquillo y que alguno que calentaba banquillo ahora sea del cinco inicial. Excusa, excusa...
... lo peor es que al fichar a Karl se quemó una ficha de extracomunitario, ficha que cuando se está con el agua al cuello actúa de flotador (recordar a Jon Ebeling, Pops Mensah-Bonsu o Curtis Borchardt). Peor aún es que Karl ahora es imprescindible y el mercado comunitario o nacional con garantía está por lo que vale (y más tiesos).
Trifón Poch, al menos, ha vuelto a ponerse sus calcetines de la suerte... aunque a la primera evidencia de que los lució, ante el Lagun Aro, precisamente no fue suerte lo que tuvo:
Foto: MRM Tomada en el partido CB Granada-Lagun Aro (18/12/2010)
"El último escalón de la mala suerte es el primero de la buena", Carlo Dossi.
El que juega con fuego se quema. Hay equipos que lo hacen una temporada tras otra y todos acaban quemándose. Basta con repasar los descensos a la LEB de las últimas campañas: Valladolid, Etosa, Manresa, Breogán, Lleida... Todos coquetearon varios años con la fina línea que separa la permanencia del descenso y, una vez salvados, insistieron en volver a jugar. Ninguno tuvo en cuenta que jugar y nunca perder, no puede ser. Alguno parece haber olvidado muy pronto lo que sufrió la pasada temporada.
Menorca, Granada, Estudiantes, Murcia o Cajasol están tonteando más de la cuenta, al igual que los recién ascendidos Cai y Bruesa. Todos se han confiado en que sólo hay una plaza de descenso y pensaron que siempre habría un equipo más malo que el suyo. El rollo es que ningún club aplica en su planificación para la siguiente campaña esa palabreja, puesta de moda por aquellos entrenadores y/o directores deportivos que suelen no tener argumentos para justificar casi nada, que no es otra que los intangibles. Ni con que asome el Obradoiro.
Llegados a la jornada en la que está ya la Liga ACB, la vigésimo novena, a seis del cierre de la fase regular, para el que ya haya descansado, y una menos, para el que aún tenga que hacerlo, todos los equipos citados se empeñan en jugar con fuego. Sólo uno, el Cajasol, quizá por aquello de ser una entidad de ahorros, ha tirado del cajón para intentar poner remedio a lo que al cierre de la primera vuelta se calificó como hecatombre (último con sólo dos victorias). Pasito a pasito se ha situado al nivel del CB Granada, equipo por entonces catalogado como revelación y ahora, junto al ViveMenorca, el peor de la segunda vuelta.
La apatía del CB Granada sobre la pista, como demostró ayer ante el Barcelona o en anteriores encuentros, no es ni más ni menos que la sensación de abulia que se transmite desde las cabezas pensantes de la entidad. El presidente, José Julián, parece dispuesto a tirar la toalla y devolver el equipo al Ayuntamiento, el propietario de los derechos de la plaza en la ACB, y el director general, Julián Aranda, tiene menos recursos que su antecesor en el cargo, Oriol Humet, que ya tiene mandanga. Bueno, y del entrenador que voy a contar: ahora va y se descuelga diciendo que no ficha algún refuerzo porque a estas alturas no hay nada en el mercado, y menos para el presupuesto con el que cuentan.
Julián, Aranda y Poch deben repasar el vídeo de la última jornada de la pasada temporada.
Pues nada, parece que en la temporada pasada encontraron algo en el mercado mucho más tarde, un tal Mensah-Bonsu. ¿A ver si lo encontró Sergio Valdeolmillos? De ser así, ¿para qué se ha cambiado de entrenador y para qué tiene el equipo un director general o deportivo o como se quiera llamar?
Por cierto, el negro que aquel día acojonó al Tau ahora está en los Raptors de la NBA con José Calderón. Y de esta guisa.
Más vale jugar con billetes que con fuego. Lo primero aumenta el peso de una losa que, con el asunto de la crisis, la ACB tendrá que pasar la mano para no quedarse con siete u ocho equipos en competición; lo segundo: quema.
Curtis Borchardt ha vuelto. Tras casi ocho meses de recuperación, se lesionó el pasado 19 de enero en Valladolid, en el encuentro que el CB Granada disputó ante el Grupo Capitol, ayer pisó pista para jugar un partido (21 minutos y 8 puntos). Fue ante el Estudiantes, el primer test de la pretemporada para el equipo entrenado por Trifón Poch, y hubo derrota: 72-64, que por ahora es lo de menos. Todo sea porque aguante toda la temporada y no vuelva a sufrir una lesión de larga duración, que en el conjunto granadino ya le han visto las orejas al lobo en las dos últimas campañas y en la pasada se salvó del descenso porque el Tau no quiso. Así, ni más ni menos. Lo de Mensah-Bonsu fue una 'simple careta' para disimular el pasotismo del Tau, una mala planificación de la plantilla, una peor gestión deportiva del equipo en todos sus órdenes y una nefasta y extremadamente lenta política de contratación como consecuencia del ego de uno, del miedo del otro y de la exigencia de gastar menos de lo presupuestado del de más arriba. En el deporte del baloncesto, si no estás vivo, te la clavan. Y si no respondes, te humillan. No hay nada más que tomar nota de una de las máximas de Pat Riley: "No puedes elegir el modo de perder, pero sí puedes elegir como recuperarte para ganar la próxima vez".