Ni depresión posvacacional ni nada... y dolor de cabeza, tampoco. Eso sí, se acabó lo bueno. Aunque ahora que menciono lo bueno, me acuerdo de una anécdota que le sucedió un día a un equipo de baloncesto, de cuyo nombre prefiero no mencionar (aunque me acuerdo), en un desplazamiento a Melilla. Seis de sus jugadores optaron por escaparse del hotel la noche anterior a la mañana en la que se jugaban uno de los partidos más importantes de la temporada, vamos que de ganar se situaban a las puertas del ascenso de categoría. En plena vivencia nocturna en un pub, una chica de bastante buen ver se acercó hasta uno de los pivotes fugados (también omito el nombre) y, tras tontear un rato, le dijo al oído: "¡Vamos a lo bueno!". El pivotaco se puso como las bestias y no tardó en convencer al resto de los vividores. Y nada, taxis de esos de tierras melillenses que parecen que no tienen freno y con la muchacha y sus amigas a lo bueno. Las pajas mentales de todos fueron tremendas durante el trayecto. Unos minutos más tarde, a lo bueno. Y qué era lo bueno, pues el nombre de una discoteca... lo mejor de todo es que una vez llegado allí, a las chica de buen ver y a sus amigas ni se les vio el pelo. Claro que alguno con la frustración (nombre que tampoco revelaré) trató de 'tocar pelo' (¿o tocó?) y la que se lió... persecución por Melilla con todos 'corriendo' hasta el hotel. Media hora después de acostarse, con todos sanos y a salvo, a levantarse para jugar con bronca del entrenador, que había dejado recado en recepción para que le dieran el chivatazo si salía algún jugador. El partido, a las 12.00. Los fugados, castigados y arrastrando las zapatillas. Y en el descanso, los seis a la ducha para despejar las cabezas. A tres segundos del final, empate en el marcador y tiros libres para los melillenses. Meten el primero y fallan el segundo y rebote para el equipo del que nunca revelaré su nombre. Uno de sus júniors se quedó de palomero y el reboteador le pasó el balón de pista a pista... y canasta y victoria. Dos jornadas después, certificaron el ascenso de categoría. Algo bueno tuvo ir a lo bueno.
¿Tendré depresión posvacacional? ¿O me está doliendo la cabeza con la selección? Hay que ver el Eurobasket que se están pegando. Da la sensación de haber demasiado jugador fuera de forma y un exceso de confianza al dar por sentado de antemano el dominio del rebote y ¡muchos cojones y a correr! (que decía hace ya muchos años un entrenador de ACB al finalizar los tiempos muerto), que ahí no hay que los pare. Y el asunto es que no hay rebote (ni defensa) y por tanto tampoco hay canastas fáciles. Lo bueno es que ahí está el equipo en la siguiente ronda. Y que tiene tiempo para recuperar lo bueno de sus posibilidades de juego. Desde mi punto de vista, lo bueno sería que Scariolo tenga claro a lo que jugar y los que deben de partir el bacalao para lo bueno y para lo malo. No todo puede ser cuestión de abrir la caseta de feria para ver el que se lleva la muñeca chochona. Que escopeticas de feria tienen todos los equipos.
A todo esto, lo bueno sería que ya que los niños de la FIBA utilizan el vídeo para ver las jugadas dudosas, como ayer para comprobar si el último tiro de Eslovenia fue dentro del tiempo, se apliquen y se fijen en los pasos (hasta cuatro e igualar) que hizo Lorbek en el susodicho tiro. Si hay vídeo, lo hay para lo malo y lo bueno. ¿O qué?


