El que juega con fuego se quema. Hay equipos que lo hacen una temporada tras otra y todos acaban quemándose. Basta con repasar los descensos a la LEB de las últimas campañas: Valladolid, Etosa, Manresa, Breogán, Lleida... Todos coquetearon varios años con la fina línea que separa la permanencia del descenso y, una vez salvados, insistieron en volver a jugar. Ninguno tuvo en cuenta que jugar y nunca perder, no puede ser. Alguno parece haber olvidado muy pronto lo que sufrió la pasada temporada.
Menorca, Granada, Estudiantes, Murcia o Cajasol están tonteando más de la cuenta, al igual que los recién ascendidos Cai y Bruesa. Todos se han confiado en que sólo hay una plaza de descenso y pensaron que siempre habría un equipo más malo que el suyo. El rollo es que ningún club aplica en su planificación para la siguiente campaña esa palabreja, puesta de moda por aquellos entrenadores y/o directores deportivos que suelen no tener argumentos para justificar casi nada, que no es otra que los intangibles. Ni con que asome el Obradoiro.
Llegados a la jornada en la que está ya la Liga ACB, la vigésimo novena, a seis del cierre de la fase regular, para el que ya haya descansado, y una menos, para el que aún tenga que hacerlo, todos los equipos citados se empeñan en jugar con fuego. Sólo uno, el Cajasol, quizá por aquello de ser una entidad de ahorros, ha tirado del cajón para intentar poner remedio a lo que al cierre de la primera vuelta se calificó como hecatombre (último con sólo dos victorias). Pasito a pasito se ha situado al nivel del CB Granada, equipo por entonces catalogado como revelación y ahora, junto al ViveMenorca, el peor de la segunda vuelta.
La apatía del CB Granada sobre la pista, como demostró ayer ante el Barcelona o en anteriores encuentros, no es ni más ni menos que la sensación de abulia que se transmite desde las cabezas pensantes de la entidad. El presidente, José Julián, parece dispuesto a tirar la toalla y devolver el equipo al Ayuntamiento, el propietario de los derechos de la plaza en la ACB, y el director general, Julián Aranda, tiene menos recursos que su antecesor en el cargo, Oriol Humet, que ya tiene mandanga. Bueno, y del entrenador que voy a contar: ahora va y se descuelga diciendo que no ficha algún refuerzo porque a estas alturas no hay nada en el mercado, y menos para el presupuesto con el que cuentan.
Julián, Aranda y Poch deben repasar el vídeo de la última jornada de la pasada temporada.
Pues nada, parece que en la temporada pasada encontraron algo en el mercado mucho más tarde, un tal Mensah-Bonsu. ¿A ver si lo encontró Sergio Valdeolmillos? De ser así, ¿para qué se ha cambiado de entrenador y para qué tiene el equipo un director general o deportivo o como se quiera llamar?
Por cierto, el negro que aquel día acojonó al Tau ahora está en los Raptors de la NBA con José Calderón. Y de esta guisa.
Más vale jugar con billetes que con fuego. Lo primero aumenta el peso de una losa que, con el asunto de la crisis, la ACB tendrá que pasar la mano para no quedarse con siete u ocho equipos en competición; lo segundo: quema.